Entrevista a Matthias Zink, CEO de Automotive OEM de Schaeffler

“No tiene sentido tratar de solucionar el problema de las emisiones con una prohibición de los motores ...
22/11/2018


“No tiene sentido tratar de solucionar el problema de las emisiones con una prohibición de los motores de combustión en 2040”

 

Madrid, 21 de noviembre de 2018.

 

Matthias Zink es el CEO de la división Automotive de Schaeffler, y responsable de los sistemas de transmisión, investigación y desarrollo de Automotive OEM, además del área de negocio E-Mobility. Desde su posición de responsabilidad en Schaeffler, uno de los fabricantes de componentes de automoción más importantes del mundo, nos ofrece su punto de vista acerca del borrador de la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica que el Gobierno de España ha preparado. Esta propuesta plantea la prohibición de la venta de cualquier turismo o furgoneta de con motor de combustión, es decir, propulsados por diésel, gasolina, híbridos o gas natural; a partir de 2040. Sólo se podrán matricular vehículos eléctricos -de batería o de hidrógeno-, con el objetivo de que en 2050 este tipo de vehículos sean los únicos que rueden por las ciudades y carreteras españolas.

 

Según los estudios elaborados por Schaeffler, se prevé que en el año 2030 un 30% de los automóviles que se comercialicen en el mundo serán gasolina o diésel, un 40% híbridos y el 30% puramente eléctricos, ya sea de baterías o de hidrógeno. De esta forma, en 2030 un 70% de los automóviles va a seguir empleando un motor de combustión, que todavía tiene un considerable potencial de mejora en sus consumos y emisiones.

 

En España se habla de prohibir la venta de coches de gasolina, diésel e híbridos en el año 2040. ¿Qué opina sobre esta prohibición?

 

Lo primero que quiero decir sobre este tema es la manera en la que nosotros tratamos de trabajar en estos problemas. Participamos en diferentes asociaciones, como VDA o CLEPA, y acabo de estar la semana pasada en Bruselas, donde se discuten sobre estos aspectos en el parlamento europeo. Intentamos hacer nuestros deberes como proveedor de la industria, para intentar prevenir que se hagan cosas irracionales.

 

Lo que tenemos que hacer es realizar un trabajo consecuente de ingeniería, controlando todo el proceso no solo al nivel del automóvil, sino pensando en la extracción de la energía y en todos los elementos relacionados, es decir, un enfoque “well to wheel” (de la fuente a la rueda). Tenemos un problema común que hay que resolver, de eso no hay duda. Pero afirmar que la solución es prohibir todos los motores de combustión en 2040 es un error teniendo en cuenta la estructura energética actual. Necesitamos trabajar en la generación de energía con fuentes renovables y para que los constructores puedan fabricar coches o sistemas de movilidad que la gente normal pueda pagar. Tratar de solucionar el problema de las emisiones con una prohibición completa no tiene sentido. Vemos más eficaz tratar de resolverlo estableciendo objetivos razonables, como en el caso de las emisiones de CO2; y que haya una competición técnica abierta entre los fabricantes para alcanzar esos objetivos. Eso es mucho mejor que establecer prohibiciones, abordando solo una parte del problema, mientras seguimos quemando carbón en las centrales térmicas para producir electricidad. Además, ese tipo de prohibiciones guía a la industria hacia una dirección equivocada.

 

¿Se podría decir que ese tipo de prohibiciones es como empezar la casa por el tejado?

 

Sin duda.

 

¿Sería viable prohibir los coches con motor de combustión para el 2040?

 

Quizás esa transición sería técnicamente viable para la industria. Pero, ¿habrá la infraestructura necesaria?, ¿tendrán esos coches un coste razonable?, ¿habrá suficientes baterías de ion litio y con un coste por kilovatio aceptable?; yo creo que no.

 

Pero entonces, ¿por qué los políticos empujan en esa dirección?

 

Un ejemplo que podemos tomar para aprender son todas las prohibiciones que se están haciendo para los diésel, que si bien en algunos casos son correctas, en otros no tienen sentido. Hemos comprobado que estas normas han sido erróneas, ya que han producido un incremento de las emisiones de CO2. Así que en unos años habrá que volver a permitirlos y habremos perdido un valioso tiempo y empujado a la industria a tomar un camino equivocado. Y lo mismo puede suceder con la prohibición de motores de combustión para 2040. Nosotros tenemos que estudiar y discutir mucho, ante todo juntos, y tratar de influir en las decisiones políticas desde un punto de vista técnico y racional, con una visión holística del contexto. Pero también hay que entender que los políticos están comprensiblemente impulsados por elecciones, los partidos… Nunca había vivido una situación tan compleja en mis 25 años de experiencia en la industria, pero no nos vamos a rendir. Tenemos argumentos y estudios para abordar todos los problemas en su conjunto, en los automóviles, y también en la generación, distribución y almacenamiento de la energía.

 

Fuente: Newspress España

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