Maravilla hecha por el hombre

Etapa de enlace: Panamá –Cruce en Barco– Colombia. El Canal de Panamá, de casi 80 km de ...
10/12/2008

Javier Fueyo

Las excavaciones del Corte Culebra tardaron 7 años (1907-1913), y el primer barco cruzó el 15 de agosto de 1914. En total en el canal se removieron más de 205 millones de metros cúbicos de tierra y roca. Si el material de las excavaciones se pusiera en contenedores sobre vagones de un tren, el largo de estos darían la vuelta al mundo 4 veces.  El canal posee otro record macabro. Construirlo costó la vida de más de 25 mil trabajadores, de los 90 mil que llegaron a trabajar a través de los años en todo el proceso.

Antiguamente el canal cerraba por la noche. Las operaciones de 24 horas al día, 365 días al año, comenzaron recién en 1963, con la instalación de luces fluorescentes. Unos 14 mil barcos cruzan el canal por año, dejando ganancias netas al país de unos 500 millones de dólares. Hasta el 2008 se han efectuado casi un millón de tránsitos.  

El funcionamiento del canal es mediante un sistema de ascensores, llamados esclusas. Algunas personas creen que el Pacífico y al Atlántico están uno más bajo que otro, y que por eso los barcos entran de un lado y bajan del otro. Esto es un error. Ambos océanos están al mismo nivel y entre ellos hay una montaña. Lo que los barcos hacen es subir en ascensores de agua desde los océanos a la montaña (según si van al este o al oeste), y bajan en ascensores de agua del otro lado. Hay tres juegos de ascensores -de dos vías- llamados esclusas, a lo largo del canal. Un barco que entra por el Atlántico, llega a la primera esclusa a nivel del mar. Se llena de agua la esclusa y el barco sube. Sigue y entra a la segunda, y sube más. Pasa al tercer ascensor y asciende todavía más. Ya subió 26 metros de altura y se encuentra con la aguas del lago Gatún. Navega 8 horas a lo largo del canal hasta el otro océano, pasando por el estrecho Culebra. Llega a las esclusas ascensores del lado opuesto. Entra a la primer esclusa que se vacía de agua y baja. Luego a la segunda y desciende más. Entra a la tercera y baja hasta el nivel del mar. Listo, puede seguir viaje. Cruzó de océano a océano aprovechando un lago a 26 metros de altura, y un corredor escavado por el hombre con un sistema de ascensores de agua en los extremos.

El agua que llena las esclusas proviene del lago Gatún. En cada movimiento, cada esclusa le roba al lago 197 millones de litros de agua dulce, que al vaciarlas va al mar. O sea que, un barco consume 1,182 millones de litros de agua dulce en pasar de un océano a otro; y pasan unos 30 barcos diarios. ¿Se va a secar algún día el lago Gatún? Apuesten a que sí. ¿Por qué no excavaron el lago hasta el nivel de los océanos, en lugar de fabricarle ascensores? En aquellos tiempos era más barato poner esclusas que excavar la montaña hasta el lecho del lago. En la construcción se utilizaron 30 millones de kilos de dinamita. Todos los días, entre 1905 y 1912, se excavaban 600 agujeros para colocar las cargas.
Cruzar el canal es simple, rápido y muy caro. Un barco con 2 mil pasajeros paga unos 200,000 dólares por cruzar. Un carguero llega a pagar 300,000. El que más pagó fue en 2001, casi 495,000 dólares. Aun así, es más barato pagar el canal que navegar hasta al Estrecho de Magallanes, en el extremo austral de Sudamérica.

El Martes 2 de diciembre meto el TIGUAN en el contenedor. El viernes 5 de Diciembre parte hacia Colombia. Si todo va bien, el martes 9 lo sacaré de su encierro, y, comenzará el recorrido por su segundo continente, en las manos de los próximos pilotos.  

DE CÓMO UNA MALA AGENCIA NAVIERA PUEDE CASI ARRUINAR TODO UN PROYECTO

Ya todo olía mal. La agencia de brokers de Barranquilla, TRANS ARENAS INTERNATIONAL CARGO, venía sospechosamente complicando las cosas en la tramitación para la entrada a Colombia del TIGUAN. En sus emails, la ejecutiva de cuentas, María Isabel Pinzón, nos llenaba de confusión, y no cambió esa soberbia actitud poco profesional. Cuando llegó la hora de pagar (nos cobraron el doble de lo pactado), o sea, nos robaron. Y aun peor, nos complicaron toda la tramitación con engaños, malos entendidos, desacuerdos y mentiras, típicos de quienes no saben trabajar. Lejos está la agencia TRANS ARENAS de saber tratar con clientes, como sí lo hizo correctamente la agencia de Panamá. Nadie en su sano juicio debería jamás pensar en hacer ningún trámite con ellos. Desde México hasta Colombia, la única mala gente que encontramos.
 
Estamos a martes 9 de diciembre. Son las 9 horas. Nos encontramos con Javier Fueyo y su esposa Sara. Ellos dos, Mónica Pino y quien les escribe, partimos a la aventura de “Liberar” nuestro TIGUAN de la Aduana.       

Son las 16:45. Traspirados, cansados, nerviosos y frustrados, todavía estamos corriendo por la ciudad tratando de poder sacar el auto hoy mismo del puerto. Llegamos al banco. Damos de bruces contra las puertas cerradas.
-El banco cerró a las 16:30. Lo siento –nos dice el guardia de seguridad.
-Noooooo!!! Llame al manager, al gerente, al presidente Uribe, a quien sea, pero tengo que entrar –le digo en tono mezcla autoritario y súplica, dejando entrever que la situación es grave.

Me dejan entrar, pero no a Javier, que debe permanecer afuera.

En Colombia, cambiar dinero extranjero (dólares), en un banco, es una operación tipo siglo IXX. El trámite requiere llenar planillas, firmar varias formas, estampar las huellas digitales, hacer fotocopias de los documentos, y puede demorar una eternidad. Por eso, los turistas cambian dinero en la calle, y no en los bancos.

Corremos al edificio del intermediario a buscar el BL, o “Liberado” del TIGUAN. Por supuesto, el servicio incluye que el tal César, que nunca apareció, no esté, así que una asustada empleada nos entrega los papeles, luego de comprobar que lo que nos ROBARON, lo habíamos pagado en el banco. La Aduana cierra a las 18:00 horas. A las 18:03 estoy suplicando que me dejen entrar. A las 18:45 me llevan al contenedor. A las 19:30 manejo el bebé dentro del puerto, se abren los portones y al cabo de más inspecciones, salgo a las calles de Cartagena.     

ATENCIÓN, CUIDADO, MALA GENTE
Nunca trabajen con la agencia XXXX, de Barranquilla. Nunca utilicen los servicios de María Isabel Pinzón. Esa mujer es intratable, y justificará con mentiras cualquier cosa que les quiera cobrar de más. Si viajan desde Cartagena hacia Panamá, busquen una agencia Cartagenera, y paguen ahí. Pero, que esa agencia no utilice los servicios de TRANS ARENAS INTERNATIONAL CARGO. Si viajan de Panamá hacia Cartagena, utilicen una agencia panameña.

PRIMER RELEVO ¡BUENA SUERTE!

No cambiamos el fuego de una antorcha a otra para que siga corriendo por el continente, pero depositamos la única llave que tenemos del TIGUAN en las manos de Javier y Sara. Ellos se encargarán ahora de acercarla mas a Ushuahía. Ya partieron rumbo sur, de madrugada. Allá van, por los caminos de Colombia, a encontrarse en varios días con el tercer relevo: Javier Barranco, en Lima, Perú.

Desde las playas de Cartagena les deseamos buena suerte. Y a ustedes, amigos lectores, los dejamos con ellos. No se pierdan su viaje por Colombia, Ecuador y Perú, que seguro estará lleno de sorpresas. Sigan con nosotros en esta aventura TIGUAN MÉXICO PATAGONIA… …MEXICO.

Mónica Pino y Emilio Scotto

Primeros pilotos. ¡Tarea cumplida!
Dedicado a José Carlos De Mier

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