Toyota FJ Cruiser

Inspirada en un mito todoterreno de la casa, esta camioneta apuesta por una ...
22/07/2008

Javier Fueyo

Los colores son una forma única e irrepetible de evocar al pasado. Basta mirar un azul celeste para recordar ese increíble partido de fútbol jugado en la cancha del barrio; o cómo olvidar aquellos ojos verdes de la tímida vecina, que alguna tarde nos dedicó su mirada y su sonrisa traviesa.

Esto también sucede con los juguetes. Quién no recuerda el primer carrito que nos ilusionó con la velocidad, la bicicleta que expandió nuestros horizontes o los patines que dispararon los primeros nervios ocasionados por la adrenalina. Similares emociones despierta una estampa como la del FJ Cruiser.

Su figura retro remueve las memorias de esos momentos divertidos de nuestra niñez. Al final, según dicen, la única diferencia entre un niño y un adulto es el tamaño de sus juguetes. Por eso a todos encanta ese contraste de colores básicos distribuidos en formas clásicas y robustas. Incluso las grandes ruedas y la disposición de las puertas, dos de tamaño normal seguidas de dos cortas de apertura “suicida”, remiten directamente a esos carritos a escala que nos acompañaron en nuestras fantasías infantiles. Una imagen bien conseguida por Toyota.

 

ACTITUD Y SIMILITUD

Al hablar de cualidades dinámicas, esta FJ Cruiser no decepciona en ningún punto. Su marcha es muy buena, siempre considerando su chasis de camioneta. Por lo tanto, la actitud en curva tiende al subviraje, con un evidente balanceo ocasionado por la considerable masa del 4×4 y una amortiguación, a nuestro juicio, muy suave. Este calibrado permite una buena absorción de irregularidades, cualidad muy apreciada en caminos destapados.

La dirección quizá no es rápida, pero retroalimenta muy bien pese a la sensación de pesadez del eje delantero. En cuanto al V6 de 4 litros, posee una buena respuesta, aunque se aprecia ruidoso, como en una camioneta tradicional. La transmisión automática cuenta con cinco relaciones largas, pero gracias a su rejilla es posible jugar un poco y mantener el V6 en regímenes superiores a los 3.500 giros por minuto, velocidad angular donde tiene lugar el mayor empuje.

La habitabilidad es correcta, con cinco plazas plenamente utilizables. Sólo el acceso puede parecer raro, aunque no restringido. Y es que las “puertas suicidas” abren hacia abajo, lo que crea la ilusión de caída o inclinación; más de una vez nos sujetamos de la puerta delantera o del marco, al creer que perdíamos el equilibrio.

Por el otro lado, esta FJ exuda sensibilidad off road. Basta mirar los resistentes terminados y el uso de plásticos fuertes en todas las áreas de mayor desgaste. Incluso los tapetes son de uso rudo, sin dejar de mencionar los extras que ayudan a entender la posición del vehículo, como el inclinómetro doble, el termómetro y la brújula, justo encima del tablero, de corte casi vertical.

Todo esto respaldado por la mecánica y los aditamentos electrónicos. Los ejes son de servicio pesado, la suspensión es de largo recorrido y los neumáticos, de pared alta. La reductora se conecta al viejo estilo, y su solidez asegura durabilidad y resistencia en plena ruta. Los agregados, como bloqueo de diferencial, control de tracción específico para suelos deslizantes y desconexión del control de estabilidad (VSC) al activar la reductora hablan de una seria actitud 4×4.

En este sentido, lo probamos a fondo y las cualidades son muy buenas; sólo el dibujo de los neumáticos orientados al asfalto impide atacar a fondo en pendientes escurridizas o de escasa adherencia. Por lo demás, son excelentes los ángulos de ataque y salida que ofrece y sobrada la capacidad de vadeo, además de los magníficos recorridos de suspensión.

No obstante, la visibilidad hacia atrás es pobre, por causa del enorme poste C y el reducido tamaño del vidrio trasero, mientras la retrasada posición de manejo obliga a calcular el tamaño en pasos estrechos. Nada complicado, pero es un factor por considerar en pleno bosque o en las angostas calles de nuestras amadas ciudades. Otro punto favorable son los frenos, muy eficaces gracias a las pinzas de cuatro pistones en los discos delanteros.

 

OPINIÓN Y CONCLUSIÓN

Esta nueva FJ Cruiser no se puede calificar como un vehículo que crea un segmento. Su apariencia y su rendimiento de todoterreno extremo apunta al mítico FJ de la casa, pero su capacidad de carga es muy similar a la que ofrece una SUV Light actual. Sin embargo, la base de la que parte es tradicional —carrocería sobre chasis de largueros— y la suspensión y el sistema de tracción no disimulan serias intenciones de todoterreno.

En corto, es un vehículo de nicho que apenas tendría un par de rivales en todo el mundo: uno sería el Hummer H3, por su carácter lúdico y representativo de estatus; el otro, el Jeep Wrangler, el mito del 4×4. Con un precio de 24,635 dólares en la unidad probada, la FJ tendrá una más que aceptable recepción, en especial por parte de aquellos nostálgicos que también gustan del todoterreno en serio.

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